Caranchos en el mercado asegurador: una práctica que perjudica a todos




En los últimos años, el mercado asegurador argentino enfrenta un problema que, lejos de ser nuevo, se ha vuelto cada vez más frecuente y sofisticado: la actuación de los llamados “caranchos”, abogados y gestores que se dedican a falsificar, exagerar o directamente inventar siniestros con el objetivo de obtener indemnizaciones fraudulentas. Este fenómeno, que algunos especialistas ya califican como “epidemia silenciosa”, impacta de lleno en la sustentabilidad del sistema y termina recayendo sobre el bolsillo tanto de las compañías como de los asegurados.

Los caranchos operan con una estructura aceitada: captan víctimas reales o ficticias, inflan lesiones, manipulan historias clínicas, sobornan a profesionales involucrados o incluso generan accidentes simulados. El objetivo es siempre el mismo: forzar acuerdos rápidos y millonarios, aprovechándose de vacíos legales y de la lentitud judicial. En este contexto, algunas compañías se ven presionadas a pagar para evitar litigios interminables, aun cuando los reclamos presentan inconsistencias evidentes.

Según voces del sector, la litigiosidad se disparó de tal manera que hoy se observan reclamos que multiplican por diez los montos reales de un siniestro. Esto no solo incrementa los costos operativos, sino que también distorsiona las estadísticas de riesgos y obliga a ajustar las primas. El resultado final es previsible: el asegurado cumplidor, el que no tiene nada que ver con este circuito ilícito, termina pagando pólizas más caras para compensar las pérdidas generadas por los fraudes.

Además, este esquema produce un efecto corrosivo en la confianza. Muchas personas se ven involucradas sin saberlo; otras son presionadas para sumarse a un juicio “totalmente ganado”, como se les promete, sin advertir que están participando de un delito. Las compañías, por su parte, deben destinar recursos humanos, legales y tecnológicos para detectar irregularidades, lo que encarece aún más el funcionamiento del sistema.

El mercado asegurador coincide en que la solución exige un abordaje integral: modernización de los sistemas de detección de fraude, mejor articulación entre aseguradoras, clínicas, talleres y organismos estatales, sanciones efectivas a los profesionales implicados y una campaña de concientización que alerte a la población.

Mientras tanto, la presencia de caranchos continúa siendo una de las principales amenazas para la transparencia del sector. Un fenómeno que erosiona la credibilidad, multiplica los costos y, como siempre, termina golpeando a quienes buscan simplemente protegerse: los asegurados.

NRE COMBATIRAÁ CADA SINIESTRO QUE SEA SOBREVALUADO CON EL MAXIMO RIGOR DE LA LEY.

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